Hola, me llamo Dong y soy de China. Me incorporé a Okura Shoji, una empresa comercializadora de materiales para prendas, este junio.
En esta publicación, me gustaría compartir mi presentación y mis impresiones como nueva empleada extranjera.
Estudié finanzas en una universidad de China, me gradué en junio de 2018 y vine a Japón en octubre de ese mismo año.
Un día, durante mi segundo año de universidad, vi que repartían folletos de una academia de refuerzo de idiomas extranjeros y me interesé. Quería estudiar un idioma extranjero al mismo tiempo que cursaba la universidad, así que empecé a ללמוד japonés.
Con frecuencia me preguntan: “¿Por qué elegiste japonés?”. La respuesta es que me gustaban la moda japonesa, los cosméticos, los ídolos, y así sucesivamente. Esperaba poder mejorar antes de graduarme de la universidad.
Hay una palabra en chino, “舒适圈”. En japonés, se refiere al rango de actividades cotidianas familiares en las que no te sientes ansioso ni preocupado, la llamada zona de confort. Cuando me gradué de la universidad, quería probar cosas nuevas mientras aún era joven, así que decidí salir de mi zona de confort y vine a Japón.
Después de venir a Japón, asistí a la escuela de japonés ABK en Sengoku y, tras un año y medio, por fin conseguí un trabajo. Me incorporé a la empresa relacionada con prendas que tanto había admirado durante mucho tiempo.
Era mi primer trabajo en la vida y, además, en el extranjero, así que, para ser sincera, antes de incorporarme estaba preocupada por muchas cosas, como si mi jefe me reprendería si no podía comunicarme en japonés o si habría acoso laboral como en un drama... Al final, esas preocupaciones eran innecesarias. ¡Todos son más amables de lo que imaginaba!
En cuanto al trabajo en sí, fuera cual fuera la tarea, mis superiores me enseñaban con mucha atención. Me impresiona que formar a los nuevos empleados desde cero sea una de las cosas buenas que son exclusivas de Japón. La primera cosa que me sorprendió fue el saludo. En nuestra empresa usamos el saludo “Maido!”, pero yo nunca lo había oído antes. Durante la primera semana, me preocupaba que me vieran como una persona descortés porque no podía saludar a todos de la misma manera.
Además, como el japonés no es mi lengua materna, mi respuesta suele ser lenta. Cuando hablo, a veces me quedo de repente en silencio, pero en momentos como esos no es porque no quiera hablar; estoy convirtiendo en mi cabeza del japonés al chino y luego de nuevo al japonés lo que escuché y lo que quiero decir. Los extranjeros que viven en Japón quizá puedan identificarse con ello.
Gracias por leer hasta el final.
Lo que quiero decir al final de este artículo es que, aunque son tiempos difíciles debido al nuevo coronavirus y la vida pueda volverse dura, no estás soportando tu dolor solo. Deseo seguridad y buena salud para todos.
Seguiré publicando con regularidad artículos relacionados con prendas y mi interesante trayectoria profesional, así que espero que sigan leyendo. Disculpen por la publicación tan larga y muchas gracias.